Los migrantes y el Chile del siglo XXI

j6En las últimas semanas nuestro país ha sufrido una serie de hechos que han puesto de manifiesto la forma en que tratamos a los inmigrantes. Hemos presenciado la muerte de personas obligadas a vivir en condiciones infrahumanas, por inescrupulosos que, amparados en la ausencia de una política de Estado que reconozca la igualdad de derechos que asiste a todos los seres humanos, lucran con la vulnerabilidad y la necesidad de otros.

Hemos escuchado frases llenas de xenofobia y discriminación, basadas en el desconocimiento del valor y la riqueza que representan las diferencias culturales y la búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo, de aquellos que abandonan los territorios a los que pertenecen.

Las migraciones son un fenómeno social que pocas veces se desarrolla por voluntad propia, yo lo veo todos los días en Recoleta donde hay un gran número de comunidades de migrantes que provienen desde distintas naciones. La mayoría son empujados a desplazarse debido a conflictos armados, desastres naturales o falta de oportunidades, producto de la forma como determinadas sociedades se organizan para reproducir su existencia y de las desigualdades e injusticias que muchas veces conllevan dichos procesos.

En este contexto es que se hace necesario pensar nuestro camino al desarrollo, avanzando hacia una sociedad multicultural, con un enfoque de derechos, fundado en la igualdad entre todos los seres humanos, sin importar desde donde vengan, ni su color de piel, ni su forma de pensar, ni sus creencias religiosas o políticas.

En los últimos días hemos ido avanzando con las medidas que el gobierno ha planteado para facilitar el acceso a la vivienda y a la educación de nuestros migrantes, pero aún resultan completamente insuficientes debido quizás, a que somos un país que todavía no se convence de asegurar los derechos básicos ni siquiera de sus propios ciudadanos.

Por otra parte, muchos de nuestros ciudadanos no reconocen lo mucho que nuestra sociedad le debe a las olas migratorias que han hecho importantes aportes en todas las áreas del desarrollo nacional.

Lo más increíble, en todo caso, es que quienes suelen ser furibundos partidarios de la libertad de movimiento de capitales y de las empresas, sean los menos interesados en facilitar la integración de los desplazados… Y de paso, si miramos sus apellidos, nos daremos cuenta, sin mucha dificultad, que pocos hay en nuestra sociedad, que no sean hijos o nietos de migrantes y que todos en definitiva, forman parte de pueblos originarios de algún otro lugar del planeta que no se llama Chile.