La participación como motor municipal

Al inicio de nuestra administración, nos encontramos con muchas sorpresas desagradables que tenían que ver con la cultura de la corrupción instalada en las administraciones anteriores en nuestra municipalidad.  Sin embargo, las sorpresas negativas no solo tenían que ver con estos tópicos.  También abordaban un serie de políticas que tenían por objeto gobernar de espaldas a la comunidad lo que se expresaba en la nula participación de la comunidad en la toma de decisiones, por un lado; y en el escaso rol y consideración que existía en las definiciones de las prioridades de inversión comunal, la opinión y problemas reales que más aquejaban a nuestra comunidad.

La muestra más elocuente de esta realidad la vivimos a la primera semana de haber asumido, cuando en la propuesta de tabla para citar el Concejo municipal, estaba incorporado como punto la aprobación del plan de Desarrollo Comunal.

Mi reacción fue inmediata. Consulté como se había elaborado la propuesta y la respuesta que obtuve me sorprendió casi tanto como los emblemáticos casos de corrupción que nos encontramos al llegar al municipio.

El PLADECO había sido elaborado por un solo funcionario, en su oficina, sin haber convocado a participar a nadie.  No se habían realizado asambleas barriales.  No se había invitado a las organizaciones comunitarias ni al COSOC a dar su opinión.  No se había considerado levantamiento alguno de problemas desde la comunidad.

El resultado era obvio.  El PLADECO no representaba los verdaderos intereses de nuestra comunidad lo que explicaba el abandono de nuestras calles, veredas y plazas, la muerte planificada de la salud y la educación pública, la privatización de nuestras canchas, de la infraestructura deportiva y de los bienes nacionales de uso público, incluso en desmedro de nuestra propia comunidad.

La decisión fue tajante.  Sacamos el punto de la tabla y nos avocamos a la elaboración participativa de un Plan de Desarrollo Comunal, de tal manera que este representara de verdad las prioridades de inversión y los sueños de nuestra comunidad.

Se realizaron más de 140 talleres con representantes de la Comunidad Organizada y No Organizada, desagregados por género y por áreas de interés, incorporando a deportistas, agentes de la cultura, asociaciones gremiales, sindicatos, juntas de vecinos, uniones comunales, clubes de adulto mayor y centros de madres y centros juveniles.  Del proceso surgieron incluso nuevas organizaciones sociales y entre todos tuvieron la oportunidad de discutir y acordar la imagen objetivo comunal; los objetivos estratégicos, las políticas comunales y los planes, programas y proyectos emblemáticos por los cuales nos jugaremos con toda nuestra energía en los próximos años.

Se desarrolló un PLADECO por primera construido por toda la comunidad y por lo mismo, las prioridades que guiarán las definiciones presupuestarias de aquí en adelante estarán dirigidas a resolver estas y no otras prioridades.

Estos esfuerzos para desarrollar una gestión participativa están siendo complementados con proyectos como los directorios colegiados en colegios y consultorios de la comuna, con el programa de escuelas abiertas, con las subvenciones universales que buscan el fortalecimiento y la no discriminación entre las organizaciones comunales y por la búsqueda permanente de nuevos espacios de participación para la incorporación de nuevos actores a los procesos de toma de decisiones comunales.

En este sentido un desafío importante para el periodo inmediato es el sometimiento de la propuesta definitiva del PLADECO, con el conjunto de proyectos emblemáticos, a un proceso final de consulta comunal para que sean los vecinos quienes se manifiesten, incluso antes de llevarlo al Concejo Municipal.

Todo estos esfuerzos constituyen un gran desafío para nuestra comuna, pues la participación responsable, temprana y vinculante no está aún anidada en la cultura del conjunto de la ciudadanía; y es un proceso que a pesar de los beneficios indiscutibles que posee todavía cuenta con detractores, entre los que destacan aquellos que buscan que nada cambie, a pesar de la voluntad mayoritaria que se ha expresado en las urnas.

Por lo mismo es que invito  todas y todos los habitantes de Recoleta, mayores de 14 años, a participar en las asambleas barriales en las que se someterá a consulta popular la versión definitiva del Plan de Desarrollo Comunal para seguir construyendo una comuna donde vivir mejor es posible.