Esto no saldrá en los medios

Lo que deseo compartir con ustedes, probablemente, no ha sido ni será difundido por los medios de comunicación que normalmente buscan crear e instalar realidades más que comunicar.

por Daniel Jadue Jadue

Antes de la elección de octubre del 2012, sectores de derecha, hicieron circular un panfleto en donde anunciaban que si el Partido Comunista de Chile ganaba esta alcaldía, los colegios municipales pasarían en toma, los consultorios en paro, nuestras plazas y bienes nacionales de uso público serían destruidos y la municipalidad quebraría. Esto venía a sumarse al viejo mito de que conceptos como eficiencia, eficacia y responsabilidad fiscal son características casi exclusivas de las gestiones de derecha y que corrupción, despilfarro y flojera, de la izquierda.  Claro está que en ninguna parte se decía que quien estaba entregando una municipalidad marcada por la corrupción, con 4 mil millones en deudas, con los colegios y los consultorios públicos destruidos y con un espacio público absolutamente deteriorado, era precisamente la derecha.

A poco más de un año de iniciada nuestra gestión, podemos mostrar con hechos nuestras realizaciones, desnudando una de las típicas campañas del terror tan propias de la derecha y con resultados que desmienten claramente los mitos mencionados.

Partiendo por lo que más le interesa a la derecha, podemos informar que los ingresos municipales mostraron en 2013 un aumento de 8,8 %, respecto del año anterior, lo que representa más de 1.632 millones de pesos adicionales resultantes de un incremento significativo (+48%) de las fiscalizaciones a las actividades comerciales que se dan en la comuna, logrando la regularización de muchas de aquellas que funcionaban al margen de la ley, priorizando además la fiscalización de aquellas actividades que atentan contra la calidad de vida de nuestra comunidad, lo que provocó un aumento, también significativo, de las clausuras decretadas sobre este tipo de actividades, con un incremento de 1040 % (de 5 en el 2012 a 51 en el 2013), dando inicio a un proceso de restitución la confianza de nuestra comunidad en la municipalidad.

Paralelamente, logramos una ahorro de más de 290 Millones de pesos en gastos innecesarios, representados, principalmente, por sobresueldos a cargos directivos, horas extras que no se trabajaban y por la mantención de programas tremendamente costosos y con escaso o nulo impacto en nuestra comunidad, como era el caso de los autos de seguridad ciudadana.

Por último hemos puesto énfasis en el aumento de la inversión central  en nuestra comuna logrando atraer proyectos por más de 1500 Millones, a pesar del poco apoyo obtenido por los niveles de administración central del gobierno.

La  mayor eficiencia y eficacia del gasto y el aumento de los ingresos nos permitieron, entre otras cosas, bajar el déficit estructural desde 3.110 a 1.187 Millones de pesos, lo que representa una disminución del 61,8 % del mismo, además de haber disminuido las deudas que heredamos de la UDI, en más de un 36%.

Paralelamente aumentamos nuestra contribución a educación en 890 Millones adicionales a la subvención lo que representó un incremento de un 73% respecto del año anterior. Esto se tradujo en una serie de medidas que nos permitieron avanzar en el mejoramiento de la calidad de la educación que se imparte en nuestras escuelas aumentando más de un 25%, las matrículas en el sistema de educación municipal de Recoleta a diferencia de la realidad que presentan las escuelas municipales a lo largo del país. Además, logramos transformar nuestras escuelas y liceos en Centros de Desarrollo Social y Cultural con más de 17 mil personas incorporadas, al programa implementado por esta administración de Escuelas Abiertas, en el que se desarrollan actividades culturales, deportivas y recreativas, todos los días entre las 17:00 y las 22:00 hrs.

Aumentamos además nuestra inversión en Deportes en más de 95 millones, lo que nos permitió terminar con el cobro ilegal de arriendo, a nuestra comunidad, en nuestras canchas y establecer una serie de talleres gratuitos de deporte para todas las edades y géneros, a lo largo de gran parte de la comuna.  Como si fuera poco, creemos un equipo de futbol – Deportes Recoleta – en la tercera división del campeonato nacional amateur y apoyamos la participación internacional de numerosos deportistas destacados de nuestra comuna.

En Cultura, aumentamos la inversión en más de 80 Millones, bajando el peso relativo de sueldos y salarios, que se pagaban a los funcionarios de dicha corporación, desde un 85 a menos del 40 % respectivamente, con una gran participación de la comunidad en la creación y difusión cultural, logrando un lugar destacado en la agenda nacional de Cultura.

Pavimentamos más 120 calles y pasajes y reparamos más de 90 veredas luego de más de una década sin mantención alguna de nuestros espacios públicos, mejorando además, numerosas plazas y sedes sociales para promover el encuentro y la reconstrucción de nuestra comunidad.

Adicionalmente, hemos dejado atrás la imagen de ser una institución sumida en la corrupción y hemos mejorado significativamente nuestra atención de público y el clima organizacional de nuestro municipio, coronando nuestros esfuerzos con un avance sin precedentes en materia de transparencia institucional, habiendo pasado en un solo año, de cerca de menos del 50 a más del 85 %, en lo que se conoce como transparencia activa.

Podríamos continuar compartiendo nuestros logros, conscientes de que queda mucho por hacer para intentar recuperar los años perdidos bajo las administraciones de la UDI, pero no hay columna que resista todo aquello que seguramente no cubrirán los medios.

Sin embargo, podemos afirmar que la responsabilidad fiscal, la racionalización del gasto, el aumento de los ingresos, la reducción de deuda y el desarrollo de un compromiso férreo con los derechos sociales no es una quimera cuando existe voluntad política por llevar  cabo los cambios que nuestro país demanda y a diferencia de lo cacarea la derecha, afirmamos que desde la izquierda y desde el Estado se puede ser más eficaz y eficiente que el sector privado y mucho más justo y tranparente que aquellos que se llenan la boca hablando de conceptos y valores que solo conocen en la teoría.

Hacia una educación pública, gratuita y de calidad

Daniel Jadue 
Alcalde de Recoleta

En los últimos días surgió el debate, a través de algunos medios de comunicación y redes sociales, de uno de los cambios que en nuestra comuna se realiza para mejorar la educación. Cambio que apunta a dignificar y poner en su real valor social, el rol de uno de los protagonistas principales del proceso de enseñanza aprendizaje.

En este escenario, parece recomendable compartir con ustedes algunos elementos centrales del diagnóstico realizado al inicio de nuestra gestión, las más importantes medidas tomadas para revertir esto.  Recoleta evidenciaba en los últimos 12 años de gestión, una política pública absolutamente descomprometida con la educación. Se cerraron colegios, la matrícula bajó a razón de 10% cada año y los resultados en las pruebas y mediciones también bajaron.

No existía proyecto educativo comunal, ni por unidades educativas que permitieran una gestión coherente con las necesidades de la comunidad. Tampoco existían capacitaciones a los profesores, manuales de convivencia actualizados ni pertinentes con el actual Proyecto Educativo de nuestra gestión, actividades de desarrollo extraescolares ni convenios de desempeño con estrategias de seguimiento adecuadas que permitieran evaluar a los directores. Las organizaciones de padres y alumnos que existían eran sumamente débiles y carecían de protagonismo alguno en el proceso de enseñanza aprendizaje.

El ejemplo más elocuente del resultado de la política educacional de la UDI en Recoleta era el Valentín Letelier. Liceo emblemático que llegó a tener más de 2.000 estudiantes y que a esta administración llegó con 138 matrículas, a punto de ser vendido a alguna casa de estudios superiores.

El sistema educacional de Recoleta necesitaba de cambios radicales para sobrevivir y los cambios de esta naturaleza, claro está, generan ruido, temor, inseguridad y resistencia.

Partimos por elaborar un diagnóstico de cada establecimiento y un plan estratégico tentativo que ponía énfasis en 6 ejes: currículum, convivencia, evaluación, didáctica, Pier y calidad. Fijamos metas claras a los directores elegidos, considerando la realidad de cada colegio y liceo. Establecimos un programa para dotar a cada complejo educativo de un directorio colegiado, mesas socioeducativas, un comité de convivencia escolar y  manuales de convivencia, habiendo logrado, a la fecha, instalar cada uno de estos elementos en el 100% de nuestros colegios a excepción de los directorios colegiados que lograron constituirse en el 94% del total.

Promovimos la organización de la comunidad escolar fortaleciendo los centros de padres y logrando un 100 % de colegios y liceos con centros de estudiantes, todos ellos, con estatutos elaborados de manera participativa en cada unidad educativa.

Pasamos de no tener actividades extraescolares, a tener en todos nuestros colegios talleres de música, ajedrez, baile, deportes y robótica. Dando origen, por ejemplo, a la primera feria científica de los colegios municipalizados.

Avanzamos significativamente en nuestro objetivo de volver a relacionar nuestro sistema educacional con la comunidad, transformando nuestros colegios, fuera de los horarios de clases, en verdaderos centros de desarrollo social y cultural a través del Programa Escuela Abierta, que busca acompañar y orientar a las personas y organizaciones sociales en la utilización de estos espacios con fines formativos, deportivos, culturales y recreativos. Con ello, se logró aumentar el nivel de identificación de la comunidad con sus escuelas y al mismo tiempo se mitigó la falta de espacios y sedes comunitarias, tan necesarias e insuficientes.

Cabe destacar que en este programa llegamos a más de 16 mil beneficiarios directos, con un 57% de actividades puntuales, un 29 % de actividades periódicas y un 18% de actividades permanentes. De todas ellas, un 70% fueron organizadas por la comunidad y un 30%, por la Dirección Comunal de Educación. El horario de funcionamiento de este programa es entre las 17:00 y las 22:00 horas.

Pasamos también a tener un 46 % de profesores capacitándose y con un 26% obteniendo certificaciones de las mismas. Además, se estableció en $300.000 el salario mínimo para los asistentes de la educación y un 13° sueldo a quienes cumplan metas de permanencia y continuidad, mejorando significativamente el clima organizacional de nuestras escuelas.

Los próximos pasos contenidos en lo que se conoce como contrato sicológico institucional, incluyen establecer un equilibrio en los contratos docentes, horas lectivas y no lectivas, ubicando la relación entre ambas en 50/50, de tal manera de privilegiar la preparación de las clases, su evaluación, el trabajo en equipo y así como la atención hacia estudiantes, padres y apoderados, además de considerar un co-docente en aula para todo aquel profesor con más de 35 alumnos, además de instalar profesores tutores que apoyen a quienes lo necesiten, de manera de fortalecer las capacidades docentes de nuestros equipos.

Todo lo anterior ha generado gran impacto en el sistema que, por primera vez en 10 años, presenta una recuperación significativa de matrículas, aumentando hasta  un 26%, como nuestro emblemático Valentín Letelier que ya supera nuevamente las 450 matriculas, en un contexto de baja generalizada en los sistemas de educación municipal. Además, por primera vez en años presentamos una tendencia al aumento de más de 10 puntos en la PSU de Lenguaje y Matemáticas  y un incremento de la misma magnitud en los promedios generales de notas de los establecimientos municipales.

Esto demuestra que no es necesario reemplazar a nuestros maestros, despreciar sus capacidades y su vocación para mejorar la educación pública. Mucho menos, aceptar los lugares comunes de quienes creen o tratan de instalar la idea de que toda educación pública es mala per se. Lo necesario es desarrollar un compromiso real, desde el Estado y los gobiernos locales, con la educación pública, la infraestructura necesaria para ella y con todos los actores que participan directa o indirectamente en dicho proceso.